La memoria. Mi abuela
Mi abuela Isabel forma parte de la raíz emocional de esta historia: la familia, la memoria y una manera de entender de dónde venimos antes incluso de que PRUNA tuviera nombre.
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Marisol · fundadora de PRUNA NATURAL
Soy Marisol, química y mallorquina. PRUNA nace de unir mi manera de entender la materia con aquello de lo que vengo: mi familia, mis raíces y una isla que siempre había estado ahí.
Una historia de tres mujeres
y una misma raíz.
01 · Antes de la marca
Antes de existir una fórmula, una etiqueta o una tienda, ya existían los lugares, los gestos y los olores que terminarían formando parte de PRUNA.
La vegetación seca, los cítricos, la piedra caliente, las casas abiertas, la costura, los veranos, las plantas aromáticas y esa manera tan nuestra de hacer con lo que tenemos cerca.
No construí un imaginario mediterráneo para la marca. Con el tiempo entendí que ese imaginario ya estaba en mi propia historia.
Algunas cosas no las aprendí en un laboratorio.
Ya estaban en casa.
02 · El nombre
Mis raíces familiares están en Petra, un pueblo del interior de Mallorca. Y cuando llegó el momento de poner nombre a aquello que estaba creando, no quería inventar una palabra que simplemente sonara mediterránea.
PRUNA significa ciruela y para mí representa a mi abuela, a su sabiduría y a su historia, nuestra historia. Una palabra sencilla, cotidiana y nuestra, capaz de hablar de la tierra y del lugar del que vengo sin necesidad de disfrazarse de nombre de marca.
Elegí una palabra que ya pertenecía a mi historia.
Un nombre nacido de la lengua, la tierra y las raíces familiares de las que viene PRUNA.
03 · Una misma raíz
PRUNA no se entiende solo desde quien la fundó. También se entiende desde las mujeres que estaban antes, y desde las que han sostenido el proyecto mientras crecía.
Mi abuela Isabel forma parte de la raíz emocional de esta historia: la familia, la memoria y una manera de entender de dónde venimos antes incluso de que PRUNA tuviera nombre.
Muchas de las piezas textiles de PRUNA pasan por las manos de mi madre, cosidas una a una en Mallorca. Pero también está en todas esas horas invisibles de ayuda, pruebas, conversaciones y trabajo que sostienen una marca pequeña.
Soy la generación que recoge todo lo anterior y lo transforma en una marca contemporánea: química, formulación, aromas y una forma propia de mirar Mallorca.
PRUNA no nació de una tendencia.
Nació de una continuidad.
04 · El recorrido
No hubo un único momento en el que apareciera la marca. Fue un proceso de ir juntando piezas que durante años parecían pertenecer a lugares distintos.
Mi formación como química me enseñó a mirar composición, concentración, comportamiento y equilibrio antes que apariencia.
Me formé como evaluadora de producto cosmético. Esa etapa me acercó todavía más a la formulación, a la seguridad del producto y a la responsabilidad de entender qué hay detrás de aquello que ponemos en manos de otra persona.
Los aceites esenciales y las materias aromáticas abrieron otra posibilidad: aplicar ese mismo criterio a algo capaz de hablar también de memoria, territorio y emoción.
La teoría dejó de ser solo teoría. Montamos nuestro propio laboratorio de bajo riesgo: un espacio pensado para trabajar, probar, formular y empezar a convertir PRUNA en algo tangible.
05 · La primera casa de PRUNA
Lo montamos nosotras. Era un laboratorio de bajo riesgo, pequeño pero muy nuestro: un lugar donde la formación, la formulación y todas aquellas ideas que hasta entonces estaban sobre el papel empezaron a ocupar un espacio real.
PRUNA también tuvo que aprender qué quería ser.
Aquel laboratorio fue mucho más que un lugar donde trabajar. Fue la primera vez que PRUNA tuvo una casa física. Allí aprendí lo que significa pasar de una idea a un producto real, repetir una prueba, revisar una fórmula y asumir que crear también consiste en descartar.
Y fue allí donde empecé a entender qué parte de mi formación quería conservar y qué tipo de marca quería construir.
Lo que vino después
Las circunstancias estructurales hicieron que aquel espacio tuviera que cerrar. El laboratorio desapareció. El método, la experiencia y PRUNA se quedaron.
06 · El territorio
Está en la forma de nombrar, en lo que elegimos mirar y en aquello que reconocemos sin necesidad de explicarlo. Después de cerrar aquella primera etapa, volver a mirar Mallorca con atención cambió el centro de gravedad de PRUNA. Ya no quería construir una marca alrededor de producir más cosas, sino alrededor de formular mejor y contar algo propio.
pedra seca herbes tarongers flors fusta ombra sol llum
07 · Del paisaje a la fórmula
Las composiciones permanentes de PRUNA no intentan reproducir literalmente un lugar. Traducen fragmentos de una Mallorca vivida a un lenguaje aromático propio. No inventé un imaginario: nombré lo que ya conocía.
La Sierra de la Tramuntana, plantas aromáticas, piedra caliente y aire abierto.
→Cítricos, madera, sombra y el calor contenido de un patio.
→Verde, flor y luz. Una Mallorca más fresca y abierta.
→08 · El método
Cada composición parte de materias aromáticas que estudio, pruebo y ajusto hasta encontrar un equilibrio propio. Después llega el formato. Nunca al revés.
Seleccionar qué aporta cada materia prima y cómo se comporta dentro del conjunto.
→Formular, oler, corregir y volver a probar.
→Ajustar proporciones hasta que la composición pueda sostener una identidad propia.
→Solo después decidir cómo vivir ese aroma: vela, difusor, pulverizador u otra forma.
→09 · Hoy
Hoy PRUNA vive en composiciones aromáticas, talleres, fórmulas botánicas, textiles y objetos. Pero detrás de cada nueva pieza intento conservar el mismo criterio: que tenga un porqué y que siga perteneciendo a la misma casa.
Sigo formulando, probando, preparando talleres, hablando con tiendas, cambiando cosas cuando todavía no me convencen y tomando muchas de las decisiones que hacen avanzar la marca.
PRUNA lleva mi fórmula.
Lleva las manos de mi madre.
Lleva la memoria de mi abuela Isabel.
Y lleva la isla en la que crecimos.
10 · Lo que continúa
PRUNA nace en Mallorca. Ese es nuestro origen y seguirá siéndolo. Pero una historia puede crecer sin dejar atrás el lugar del que viene.
El origen no cambia porque el camino continúe.
Algunas personas reconocerán inmediatamente un nombre, una planta, una forma de hablar o un paisaje. Otras descubrirán PRUNA sin haber vivido ninguno de esos recuerdos. Las dos experiencias caben en la misma casa.
Porque al final no se trata de compartir exactamente los mismos recuerdos, sino de entender lo que hay detrás: una familia, una raíz, unas manos y una manera de transformar todo eso sin borrar de dónde viene.
Cada persona que elige PRUNA añade algo nuevo a esa historia. La lleva a otra mesa, a otra habitación, a otro ritual cotidiano. Y así, sin dejar de ser de aquí, PRUNA empieza también a formar parte de otros lugares y de otras vidas.
Cada vez que PRUNA entra en una casa nueva,
esta historia continúa un poco más lejos.
Cuando eliges PRUNA no te llevas nuestra historia como un recuerdo ajeno. Te llevas aquello en lo que se ha convertido: una composición formulada aquí, una pieza que ha pasado por nuestras manos, un nombre que habla de nuestro origen y una pequeña parte de Mallorca que encuentra un lugar nuevo desde el que seguir viviendo.
Gràcies per deixar que PRUNA continuï.
Cuando digo que PRUNA está hecha en Mallorca, no hablo únicamente del lugar donde hacemos las cosas. Hablo de dónde aprendimos a hacerlas. Y cada casa que elige PRUNA nos permite seguir haciéndolas desde aquí.
¿Te ayudamos?